Ayer fue el cumple de un nene de la clase de Pollito. Para celebrarlo, sólo le dejaron invitar a 3 amiguitos. Con Pollito son bastante amigos aunque no de los más íntimos, así que no le invitó.
A la tarde estábamos en casa, eran más de las 6, y de repente me dice:
- Mami, que vamos a llegar tarde!!!
- ¿A dónde?
- Pues al cumple!! - Con una carita de ilusión... uf, qué mal me supo.
- Pero cuqui, si a ti no te ha invitado...
- Sí que me ha invitado, me lo ha dicho en el cole!!
- Pero no nos ha dado la invitación, no podemos ir...
Se puso a llorar, con un sentimiento... él insistiendo en que le había invitado (y seguramente lo hizo, son niños y se invitan continuamente a sus casas, quedan en ir al parque o a donde sea, todo esto sin consultar con sus padres) Yo explicándole que su mamá no nos había dado invitación, él diciéndome que fuéramos igualmente... vaya rato. Yo diciéndole que si quería que cuando fuera su cumple no le invitara (justo ayer se enfadó con dos nenas y las tachó de su lista de cumple, es en noviembre pero bueno...) Él diciéndome que sí que le invitaría porque le había invitado a él. Creo que se consoló un poco cuando quedamos en que su amigo nos quería invitar pero a su mamá se le olvidó darle la invitación. Al final se durmió en el sofá, con un disgusto...
Me supo mal, porque nosotros, como mucha gente, invitamos a toda la clase. Y vienen todos, o casi todos. Y yo sé que es una pasta y cada cual sabe el presupuesto que tiene, pero ostras, sólo 3... Hay otros nenes que tampoco han invitado a toda la clase, pero invitan a 7, o a 10... a veces a él le ha tocado y otras no, pero aquí sí que ya entra un grupo más grande de amiguitos. Ya sé que es una forma egoista de verlo, como digo cada cual sabe su situación y hasta dónde puede llegar. Y sí, también sé que desilusiones se va a llevar muchas en la vida, pero da tanta pena, ojalá pudiera evitárselas...
Hablando de otra cosa, el domingo fuimos al campo, a una parcelita que tienen mis suegros. Pollito se lo pasó genial jugando con sus primas y ayudando a su yayo a recoger lechugas. Ratoncito iba de mano en mano, y aunque hacía muy buen día, también hacía bastante aire. Yo insistiendo en que taparan al niño, todos riéndose de mí como si fuera una paranoica sobreprotectora. Resultado: Ratoncito lleva un resfriado que pa'qué, con moquitos, estornudos, toses, y los ojitos llorosos y lagrimeando. Grrrr....




